Tus prioridades son mentira

dos caminos o prioridades
Algo que oigo mucho desde que soy madre es que las prioridades cambian cuando tienes hijos. No estoy de acuerdo. Por definición, prioridad no hay más que una. Otra cosa es reordenar el orden de importancia de las diferentes facetas de tu vida, pero llamemos a las cosas por su nombre.

Cada vez que hablamos de nuestras prioridades (así, en plural) estamos perdiendo el foco de nuestra verdadera prioridad. Y, al perder el foco, diluimos el esfuerzo que le dedicamos, la ilusión que nos genera y la felicidad que nos proporciona. Al mismo tiempo, nos cargamos con la responsabilidad de atender a otra serie de falsas prioridades que no nos motivan de la misma manera.

Nuestra prioridad puede ser nuestra familia o nuestra carrera profesional, pero no las dos cosas. Leer la biografía completa de Murakami o aprender macramé, pero no las dos cosas. Al menos, no al mismo tiempo. Por supuesto, podemos llenar nuestras agendas y nuestras vidas de un montón de actividades y responsabilidades (de hecho, así lo hacemos), pero siempre tiene que haber algo más importante que todo lo demás. Si tuviéramos que elegir, siempre deberíamos tener claro qué llevaríamos a una isla desierta.

Si reconociéramos nuestra verdadera prioridad como lo que es, el motor de nuestra vida, empezaríamos a dedicarle más tiempo, a disfrutarla el doble (o el triple), le restaríamos valor a todas esas cosas importantes que en realidad no lo son tanto, y nos acostaríamos cada noche sabiendo que hemos vivido lo mejor que hemos podido.

Y vosotros, ¿tenéis clara vuestra prioridad?

Este post va especialmente dedicado a dos compañeras a las que les conté la idea y, lejos de disuadirme, me animaron a sentarme y a compartir esta reflexión. Muchas gracias por escucharme (y por leerme).

3 thoughts on “Tus prioridades son mentira

  1. Me ha gustado mucha esta reflexión…entre tanta prioridad y tantas tareas nunca tengo tiempo para lo IMPORTANTE de verdad, aquello que si estuviéramos al final de nuestras vidas diríamos que es lo ESENCIAL.
    Saludos desde Múnich,
    Caru

    1. Muchísimas gracias por pasarte, leerme y comentar. Me alegra que te haya gustado el post. Tenía un poco de “miedo” a que sonara muy ñoño, pero es que nos presionamos tanto por llegar a mil cosas supuestamente prioritarias cuando en realidad no lo son… Me parece muy interesante tu apunte sobre cómo sería si estuviéramos al final de nuestra vida. No conozco a nadie a quien le guste pensar en ello (me incluyo) y no es un lugar cómodo desde el que reflexionar, pero es cierto que si lo hiciéramos nos sería mucho más fácil detectar ese algo esencial.

      ¡Un saludo!

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