Por qué he estado desaparecida ocho meses

por qué he estado desaparecida
Llevo desaparecida muchos meses, pero he decidido regresar por aquí. Necesitaba parar y volver a encontrar la motivación necesaria para escribir y disfrutar compartiendo en este espacio. Ahora cuento por qué.

Poco después de publicar el último post nos fuimos de vacaciones, desconecté, el calorazo de Madrid y la vuelta al trabajo se me hicieron cuesta arriba, llegó la rutina de septiembre y… descubrí que estaba embarazada. Aunque era un embarazado deseado (y, por tanto, en cierto modo esperado) puso patas arriba gran parte de mis rutinas y mis planes. Y aquí es donde el blog se vio más afectado.

Aunque es una gestación de bajo riesgo, entre mi malestar, sustos varios y pruebas médicas extra, el miedo a que algo fuera mal ocupó el poco espacio mental que me quedaba después de trabajar y la vida familiar habitual. Los niños de dos años son agotadores y el mío no es ninguna excepción.

He tardado meses en dejar de darle vueltas a todo lo que podía salir mal, encontrar de nuevo mi ritmo y tener ganas de volver por aquí. Hasta hace poco ni siquiera se me ocurría sobre qué escribir y cada vez que tenía una idea la desechaba pensando bah, eso no le interesa a nadie. Pero ya no me importa. Nunca he tenido ninguna ambición con este blog más allá de compartir sobre los temas que a mí me interesan y eso sigue siendo suficiente. Así que para para las próximas semanas podéis esperar desde posts acerca de los cambios zero waste que hemos estado haciendo en casa, hasta cómo me estoy preparando para mi segundo bebé sin que la ola consumista de la puericultura me pase por encima.

Por último, gracias desde aquí a los que os habéis seguido asomando tímidamente durante todos estos meses de silencio y, sobre todo, a los que también me habéis animado a volver.

2 thoughts on “Por qué he estado desaparecida ocho meses

    1. ¡Muchas gracias, Paula! Hay días especialmente intensos (seguro que te puedes hacer una idea…) en los que nos miramos con terror y pensamos “con dos vamos a petar”. De verdad es algo que nos preocupa mucho, ¡esperemos sobrevivir!

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