Minimalismo emocional

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En mi proceso hacia un estilo de vida más consciente hace poco me topé con una definición de minimalismo que me impactó: minimalism is being enough (algo así como el minimalismo es ser suficiente).

Profundizando más en esta idea, ser minimalista implicaría asumir tu personalidad y la situación en la que vives, sin sentir la necesidad ni de cambiar ni de buscar más. No se trata de estancarse, renunciar a tus objetivos y dejar de perseguir ese ascenso que tanta ilusión te hace. Consiste en asumir que hoy, en el momento presente, eres como eres, tienes lo que tienes y te toca ser feliz con ello.

Lo poderoso de este enfoque es que el minimalismo tiene dos vertientes: la material y la emocional. Si tienes cuatro muebles en tu casa y un armario cápsula espartano, pero te pasas la vida envidiando a tu vecina de enfrente no eres minimalista. Me resulta curioso que un movimiento que muchos asocian solo con su parte estética tenga también esta vertiente tan de manual de autoayuda.

El minimalismo se convierte entonces en el camino hacia vivir centrado en lo que te hace feliz en todos los ámbitos. Desechar objetos innecesarios parece la parte fácil, pero ¿y la parte emocional?

Consejos para hacer limpieza hacia el minimalismo emocional

  1. Fuera amistades por compromiso. Si ya no te sientes bien en su compañía, o ya no te inspiran confianza, no tienes por qué seguir “siendo su amigo”.
  2. Si algo te hace sentir mal, no lo hagas. Eso de que la magia ocurre fuera de tu zona de confort puede ser verdad o no. Si eres introvertido y te angustias en las fiestas, no vayas o lárgate al poco de llegar. Una cosa es intentar corregir nuestros defectos y otra, luchar contra nuestra propia personalidad.
  3. Al hilo de lo anterior: si alguien te juzga o te hace sentir culpable por ser coherente con tu personalidad, fuera también.
  4. No idealices a los demás. Las redes sociales se presentan mucho a esto porque la mayoría solo compartimos la parte bonita de lo que nos pasa y, a veces, ni siquiera esa parte es verdad. Incluso la vida de los influencers sucede fuera de una pantalla.
  5. El futuro puede ser maravilloso, pero puede no llegar jamás. La realidad es que, por mucho que nos esforcemos en algo, puede que nunca lo logremos. Fracasar no nos hace peores ni mejores y muchas veces ni siquiera depende solo de nosotros. Aprender a aceptarlo y a disfrutar de los procesos más que de los resultados es lo más liberador que podemos hacer por nosotros mismos.

Yo misma no sigo estos cinco consejos en mí día a día, pero sé que debería. Espero que dejarlos por escrito me sirva para recordarlos más a menudo.

P.D.: Este post está inspirado por el podcast The Are Other Ways con Jessica Rose Willims como invitada. Os invito a escucharlo aquí.

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