La idea de compromiso matrimonial

compromiso matrimonial
Cuando cuento que me caso suelo recibir la misma pregunta: “¿y cómo fue?”. Luego me aclaran que se refieren al compromiso. Vamos, que cómo, cuándo y dónde se declaró mi novio. El porqué suelen darlo por sentado (gracias). Algunos más osados han incluso dejado caer la posibilidad de que fuera yo quien se declarara. Nada más lejos de la realidad. “No, no se declaró nadie. Fue un proceso. Lo decidimos juntos y ya está”. Y entonces es cuando llegan algunas miradas de compasión infinita. “Bueno, no pasa nada” dicen. Y yo alucino.

Evidentemente, no pasa nada. Claro que no. No pasa nada porque dos personas hablen, tomen juntas la decisión de casarse y decidan hacerlo sin que uno se siente a esperar a que el otro tome la iniciativa. Decidir los dos cuándo dar el paso en lugar de dejar en manos de la otra persona la presión y la responsabilidad de poner fecha a algo que es de los dos porque, llamadme cínica, no creo que las pedidas 100% “sorpresa” caídas del cielo que jamás te esperarías sean tan frecuentes como las películas de Hollywood puedan hacernos creer.

No tengo absolutamente nada en contra de la idea de “pedida” más tradicional (con o sin velas a la luz de la luna y flashmobs en el centro comercial), pero me sorprende mucho que en pleno 2015 algunas mujeres y hombres de mi misma edad me miren con cierta pena porque piensen que un compromiso como el mío es un compromiso de segunda. Como si me hubiera perdido algo muy especial que todos (sobre todo todas) quisiéramos vivir y a mí se me hubiera escapado para siempre. Como si tomar juntos la decisión de casarnos y no esperar a ningún acto formal posterior no fuera tan romántico. Como si fuera menos, en definitiva.

Por supuesto, esta situación no se da cada vez que le cuento a alguien que me voy a casar y las reacciones normalmente se dividen entre la indiferencia total y la alegría más o menos incondicional. Es entonces cuando yo más me alegro de haber compartido la noticia.

7 thoughts on “La idea de compromiso matrimonial

  1. Qué poquito me gusta la gente que opina sin pensar y, sobre todo, sin que nadie se lo haya pedido. A mí me parece muy triste tener que esperar a que el otro sea el que pida matrimonio o tener que meter presión para que pille la indirecta. El matrimonio es cosa de dos, y dos son los que tienen que decidir cuándo dar el paso, sin presiones.

    1. Muchas gracias por comentar. Ni que decir tiene que estoy muy de acuerdo contigo. La verdad es que me he sorprendido mucho con la cantidad de gente que ha dado por sentado que para que una pareja decida casarse uno de los dos ha tenido que pedírselo al otro…

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